A la hora de elegir el acristalamiento de ventanas y puertas, es fundamental evaluar el aislamiento térmico y acústico que ofrecen: el doble acristalamiento es adecuado para climas menos fríos y puede optimizarse con tratamientos de baja emisividad y acústicos, mientras que el triple acristalamiento es preferible para zonas de clima riguroso.
Tener en cuenta el factor solar y la transmitancia luminosa es esencial para el confort estacional y la luminosidad interior. Además, la seguridad es un aspecto no desdeñable, con vidrios laminados o templados para evitar lesiones y clases antirrobo para la protección.
Por último, la evaluación de vidrios específicos, como los selectivos, los autolimpiantes o los extraclaros, puede optimizar aún más la funcionalidad en función de las necesidades personales y de la ubicación de la vivienda.